domingo, 25 de mayo de 2008

EL APRESTAMIENTO PARA LA LECTO – ESCRITURA EN EDUCACIÓN INICIAL

Los niños al egresar del nivel inicial deben tener el aprestamiento necesario para desarrollar las destrezas básicas de lectura y escritura a partir de primer grado. Estas herramientas les permitirá el acceso a la información sistemática y al mundo de la cultura ya que el aprender a leer y escribir implica para el niño un enriquecimiento cognoscitivo, afectivo y social.

La alta tasa de repitencia y deserción escolar tiene como causa principal no haber aprendido a leer en el completo sentido de la palabra, es decir, no se comprende lo que se lee. Los docentes de inicial y primaria se acusan mutuamente de esta dura realidad. Felizmente, hay muchos docentes en ambos niveles que se ponen al margen de estas discusiones y ataques estériles y centran su atención en elaborar programas para la lecto – escritura con métodos y técnicas innovadoras para revertir esta situación.

Tomando como base las leyes y teorías del desarrollo y aprendizaje infantil, el niño de inicial debidamente aprestado – aún proviniendo de sectores deprimidos de nuestra sociedad- está apto para iniciarse en la lecto – escritura aproximadamente a los 6 años.


Empecemos por esclarecer algunos conceptos.
APRESTAMIENTO: es el conjunto de actividades organizadas secuencialmente de lo simple a lo complejo para desarrollar en el niño el pensamiento y el lenguaje, lo sensorio-perceptivo, las operaciones lógicas, la coordinación motriz, la organización espacio-temporal, la resolución de problemas, la auto-determinación y regulación de la conducta y la estabilidad emocional.
Aprestamiento implica, en el caso de la lectura y escritura, maduración en varios aspectos:

-Una maduración visual que le permita ver con claridad objetos tan pequeños como una palabra, una letra.
-Una maduración auditiva que le permita discriminar sonidos tan próximos como el de un fonema y otro.
-Una maduración sensorio-motora que le permita la ubicación espacial y la coordinación óculo-manual.
-Una maduración emocional que le permita asumir retos y responsabilidades con naturalidad.

MADUREZ PARA EL APRENDIZAJE: Posibilidad que el niño adquiera un nivel de desarrollo físico, psíquico y social que le permita enfrentar adecuadamente una situación de aprendizaje y sus exigencias al ingresar al primer grado. La madurez se construye progresivamente por la interacción de factores internos (anatómicos y fisiológicos) y externos (nutrición, afectividad, estimulación) cuando las estructuras mentales están preparadas para ello, es decir, cuando la actividad interna del sistema nervioso genera los procesos de aprendizaje.

APRESTAMIENTO PARA LAS OPERACIONES LÓGICO – MATEMÁTICAS: Son el conjunto de actividades organizadas gradualmente para que el niño construya en su mente nociones de conservación de la sustancia, de clasificación, seriación y número. Más que la copia o memorización de números lo que interesa para el desarrollo del pensamiento lógico del niño son las actividades de agrupación, seriación, correspondencia y equivalencia, acciones que le llevaran a la idea de número y a los conceptos de agregar, reunir, separar y quitar que son la base para la adicción y la sustracción.

APRESTAMIENTO PARA LA LECTO – ESCRITURA: Desde el punto de vista del niño, se refiere a un estado general de desarrollo mental, conceptual, perceptivo y lingüístico que le permite aprender a leer y escribir sin dificultad. Desde el punto de vista del educador, se refiere a la adopción de teorías y enfoques (constructivismo, aprendizaje significativo), a las actividades o experiencias planeadas, la determinación del tiempo y la manera de enseñar (aprendizaje guiado, aprendizaje por descubrimiento) para lograr la maduración progresiva de las habilidades del niño.


NIVEL DE DESARROLLO PERSONAL: Se refiere a lo que un niño es capaz de hacer y de aprender en un momento o etapa determinada, tomando en cuenta por un lado, su nivel de desarrollo operatorio (habilidades y destrezas adquiridas) y por el otro, los conocimientos que ha podido construir en sus experiencias previas de aprendizaje (saberes previos). La educación tiene como finalidad última promover el desarrollo personal del niño en esta doble vertiente mediante el aprendizaje de la experiencia social culturalmente organizada a través de la asimilación de destrezas, habilidades, conceptos, valores y normas.


FUENTES:

CONDEMARIN, Mabel : Madurez Escolar. Santiago. Ed. Antártica, 1981.
COLL, César : Infancia y Aprendizaje. Madrid. Ed. Siglo XXI, 1990.
GAGNE, Robert : Principios Básicos del Aprendizaje para la Instrucción.
México. Ed. Diana, 1989.